viernes, 3 de agosto de 2007

Los Jugos de todos los Días


Por Irvin Lechuga Otamendi

Don José Luís Sosa, un hombre de complexión robusta gracias a los fuertes esfuerzos que tiene que ejecutar para exprimir cada uno de los gajos del cítrico, moreno, cabello negro, y usando lentes, con una estatura promedio de 165 centímetros, y de 31 años, se encuentra sobre la banqueta, de donde empieza la calle Bucarelli sobre El Paseo de la Reforma, justo enfrente de las instalaciones de la Lotería Nacional y Torre de Caballito, un monumento muy representativo de la Ciudad de México, cada día, se esmera en preparar esos deliciosos jugos de naranja que muy pocas veces son de toronja,  tortas de atún, jamón y queso de puerco.

Ha trabajado por más de 7 años cerca de las empresas y oficinas, “hay más afluencia de ventas que en un mercado establecido o sobre ruedas, y a la vez más cómodo tanto para uno como expendedor, como para los clientes que vienen a comprar mis jugos”, aclaró.

Para llegar a su lugar de trabajo tarda una hora, de Ermita Iztapalapa a Bucarelli, y usa como medio de transporte el Metro y el autobus, así que no gasta mucho para trasladarse.

El presupuesto o gastos, principalmente de la naranja y recursos con los que se hace el líquido, suben y bajan a consecuencia de la inflación e IVA que se establece año con año en nuestro país. Ofrece sus jugos y tortas a un precio considerable, tratándose de un jugo de medio litro, 5 pesos es su costo, y uno de un litro el doble, 10 pesos; por lo que calcula que se lleva una ganancia de 250 pesos diarios, trabajando de lunes a viernes, y con un horario de 8:00 am a 12:00 pm.

Él argumenta que en ninguna ocasión ha sido desalojado de su puesto y de su lugar establecido con el que ha contado a lo largo de estos años, “gracias a Dios, no he tenido ningún asalto, pero eso sí, muchas preocupaciones por los manifestantes que se han venido a plantar por estos rumbos, como los ‘encuerados’, ‘los que rayan las paredes’, ‘los mugrosos’, políticos no muy importantes, etc.…” mencionó; pasando por alto las intervenciones en las que se ha visto envuelta la comunidad de vendedores ambulantes con la policía de la Ciudad, siendo ese puesto rodante (que por las ultimas jornadas de trabajo, lo guarda en un estacionamiento publico, que se encuentra en la parte posterior del mismo edifico de Lotería Nacional) su único recurso de sobrevivencia para él y su mamá (sin ser jefe de familia, ni contar con una esposa e hijos) ya que tuvo la necesidad de empezar a trabajar porque no contaba con los recursos y tiempo necesarios para seguir estudiando, así que solo llegó al grado de escolaridad media superior.

Y así es, como transcurre la vida de uno de los más de mil millones de habitantes que se ganan el pan (y en este caso el ‘jugo’) de cada día.

1 comentario:

  1. ou muy bueno!!!
    se me hizo q te enofcaste mas en lo sentimental q lo informativo pero creo q lograste exponer l oq qrias no??? o me eqivoco???

    bueno es muy facil de leer y pus tod muy entendible, me gusto y no solo por q eres mi mejro sino porq esta muy bien redactado!!!

    Martin

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Qué CHEVERE NICE que te das el tiempo de leer el post y mucho más que comentes, te quejes o coincidas conmigo al escribir